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Influencia del entorno familiar y escolar en la adquisición del hábito lector

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Esta tesis doctoral ha analizado la influencia del entorno familiar y el escolar en la adquisición del hábito lector en dos grupos de adultos: maestros y profesores en activo, y estudiantes mayores de edad en proceso de obtención del Graduado en Educación Secundaria. De entre los resultados obtenidos mediante casi 800 encuestas y 10 entrevistas personales, destacan la relación entre el hábito lector y el nivel de formación, la similitud en cuanto a la tipología de libros leídos por los dos grupos y el hecho de que la conciencia de que se tiene como lector/a es algo individual.

El Trabajo de Fin de Máster elaborado por el autor en 2006 con el título Les lectures de la generació nascuda a la dècada dels seixanta a Catalunya, dirigido por la doctora Colomer, permitió acotar dos entornos sobre los que esta tesis centra su investigación: la familia y la escuela.

A partir de estas premisas la presente tesis propone profundizar en los aspectos siguientes:
– Establecer el marco de influencias en la adquisición de los hábitos lectores, especialmente centrado en el entorno familiar y en el entorno escolar.
– Establecer semejanzas y diferencias en esta adquisición entre dos poblaciones diferenciadas según el nivel de estudios alcanzado.
– Observar qué, cómo y cuándo de cada uno de estos entornos se convirtió importante para la adquisición del hábito lector para cada una de las dos poblaciones estudiadas.
– Analizar cada uno de estos factores de influencia, ya sea aisladamente o como conjunto, a fin de poder extraer conclusiones de estrategias válidas en el logro del hábito lector a partir de la comparativa entre ambas poblaciones encuestadas.
– Profundizar más y mejor en cada uno de los factores de influencia en la adquisición del hábito lector a partir de entrevistas personales a miembros de cada grupo de población.
– Analizar otros factores de influencia que puedan derivarse de la investigación como son la edad de los encuestados, el sexo o la titularidad de la escuela donde cursaron estudios primarios.

Para profundizar en los puntos anteriores, se diseña una investigación que se desarrolla a partir de dos fuentes principales de información. Por un lado, una encuesta que ha recogido los recuerdos lectores y otros elementos que se han considerado de interés a un número significativo de individuos -782- y por otro diez entrevistas personales. Concretando, la investigación se ha centrado en comparar dos poblaciones adultas: por un lado, maestros y profesores en activo (404 individuos), y por la otra estudiantes mayores de edad en proceso de obtención del Graduado en Educación Secundaria de el Institut Obert de Catalunya (378 individuos). Asimismo se han analizado las respuestas obtenidas en las entrevistas realizadas a diez individuos, cinco de cada una de las muestras.

Los resultados obtenidos a partir de las dos fuentes han sido analizados bajo diversos prismas. Por un lado un análisis estadístico -gracias a la aplicación del programa SPSS-, es decir, cuantitativa, y por la otra un análisis más sociológico de las respuestas de los entrevistados, es decir cualitativa.

Del análisis de los datos obtenidos a partir de ambas metodologías, se han derivado las conclusiones de la tesis que se resumen a continuación:
– La adquisición del hábito lector se da, principalmente, en dos entornos: el familiar y el escolar. Los otros entornos son secundarios.
– La conciencia que se tiene como lector es un parámetro individual. Esta conciencia no depende de un número determinado de libros leídos -cantidad de libros- sino que queda enmarcada por el entorno familiar y social en el que está inmerso cada uno de los lectores.
– La autoimagen está relacionada también con la frecuencia en la lectura.
– El nivel de formación y la trayectoria académica son factores que han influido en los hábitos lectores de una muestra de población adulta. Se puede afirmar que el hábito lector está íntimamente relacionado con el nivel de estudios que alcanzará el lector y/o a la inversa.
– La población formada -maestros y profesores-, con estudios, lee más, lee más a menudo, pero lee la misma tipología de libros en la actualidad que la población en proceso de formación reglada.
-Como variables del entorno familiar y escolar que tienen incidencia en los hábitos de adultos de las dos muestras de población encontramos:

– Al 80% de los maestros y profesores les contaban cuentos cuando eran pequeños; este porcentaje se reduce hasta el 65% de estudiantes del IOC. Así, pues, un niño al que le cuentan cuentos de pequeño -incluidos todos sus derivados- tiene un 15% más de posibilidades de alcanzar el nivel superior de estudios que uno al que no se los cuentan. Esta práctica familiar, además, tendrá más fuerza cuanto más frecuente y constante acontezca.
– El entorno de los maestros y profesores en la niñez era mucho más rico en libros -más cantidad- que el de los estudiantes del IOC. Y aún más: estos libros estaban más al alcance.
– Hay que observar de ambas poblaciones lectoras una relación estrecha entre los hábitos de lectura de cuando eran pequeños y los hábitos de lectura de cuando son adultos: a más dedicación de pequeños al desarrollo del hábito lector, más hábito lector de mayor.
– La institución escolar ha tenido un papel más importante en la formación del hábito lector en los estudiantes del IOC que en los maestros y profesores.
– De los datos obtenidos no se puede deducir que la escuela haya hecho lectores a muchos de los niños y niñas que pasaron por sus manos, pero sí ha contribuido de forma más significativa en los estudiantes del IOC cuando se observan los datos a nivel global.
– Finalmente observar que la escuela no cumple como ente equitativo en la adquisición del hábito lector cuando la familia está ausente.
Los datos obtenidos en la presente tesis no hacen más que confirmar lo que John Dewey (2004) sostiene a nivel teórico. Según este pedagogo, la educación asistémica y extraescolar, que el niño adquiere en el entorno familiar, en la calle o en otros entornos socializadores más inmediatos, es más vital, profunda y real; y la educación formal o escolar es más abstracta y superficial, menos influyente, pero también más amplia, completa y segura. El reto de cualquier maestro es la articulación de ambas educaciones en un proceso de integración que aproveche las cualidades positivas de todas ellas a fin de definir las necesidades de cada uno de los niños y niñas del centro.

Joan Portell Rifà
Departamento de Didáctica de la Lengua, de la Literatura y de las Ciencias Sociales

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