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Clarice Lispector
"Escribo como si fuese a salvar la vida de alguien, probablemente mi propia vida."
Por Rocío Gil Gloria Claro Publicado en Vidas para ser leídas Un comentario 4 min lectura
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Chaya Pinkhasovna Lispector nació en Ucrania el 10 de diciembre de 1920 y fue la tercera hija de Pinkhas y Mania Lispector. A pocos meses de su nacimiento, la familia se trasladó a Moldavia y Rumania y, en 1922, se mudan a Brasil y se establecen en la ciudad de Maceió, donde ya vivían algunos familiares. Estando allí, todos tomaron nombres portugueses y Chaya fue llamada Clarice. Cuando tenía diez años perdió a su madre, quien era paralítica desde hacía tiempo. No obstante, de adulta recordaría una infancia feliz en la que no había padecido las carencias económicas que atravesara su familia.

Gran lectora, desde pequeña también se interesó por la escritura y envió algunos cuentos al Diario de Pernambuco, pero éstos no fueron publicados en la sección infantil porque no tenían la estructura narrativa típica de otros niños, sino que describían, principalmente, sensaciones.

El escritor paulista Monteiro Lobato fue uno de los autores que marcó su recorrido lector. Con 14 años de edad, se mudó junto con su padre y su hermana a Río de Janeiro, donde completaría la escolaridad y entraría en contacto con autores nacionales y extranjeros como Machado de Assis, Jorge Amado y Fedor Dostoiveski. Luego ingresó a la Facultad Nacional de Derecho, donde conoció al diplomático Maury Gurgel Valente, quien luego sería su esposo. Por entonces se dedicaba a escribir contribuciones para periódicos y revistas locales. A sus 21 años, tras reiterados intentos, logró publicar Cerca del corazón salvaje, una obra que había escrito a los 17 y que le traería numerosos premios y distinciones.

Debido al trabajo de su esposo, la pareja se mudaba permanentemente de una ciudad a otra y, mientras residían en Berna, nació su primer hijo: Paulo. En 1946 escribió su segunda novela, O ilustre, y en 1949, ya de vuelta en Río de Janeiro, Clarice Lispector retomó su actividad periodística, firmando con distintos seudónimos. Por entonces también publicó cuentos y escribió columnas en suplementos femeninos.

Con 33 años de edad y viviendo en Washington, tuvo a su segundo hijo, Pedro. Seis años después se separó de su marido y regresó a Río, donde publicó su primer libro de cuentos Lazos de familia. Luego llegarían Una manzana en la oscuridad y, en 1963, La pasión según G.H., su obra más emblemática.

Si bien lo que más escribió fueron relatos, también dejó un importante legado de novelas y una producción menor de libros infantiles, poemas y pinturas. Ella misma definió su estilo como un “no estilo” y dijo en su novela Un soplo de vida: Escribo como si fuese a salvar la vida de alguien, probablemente mi propia vida.

Clarice Lispector se dedicó a revelar la profundidad de su alma en sus escritos, a través de los cuales podemos encontrarnos con lo más íntimo y profundo de su ser. A pesar de ello, solía evitar las entrevistas y en caso de conceder una, jamás hablaba de su vida personal y aseguraba que nunca escribiría una autobiografía.

En 1966 sufrió un incendio que le provocó quemaduras y graves lesiones en muchas partes de su cuerpo, excepto en la cara. Dos adicciones se reunieron trágicamente a sus 46 años: las pastillas para dormir le habían hecho efecto cuando todavía no se había consumido su último cigarrillo. Padeció una larga depresión y falleció once años después. A los pocos meses se publicó su última novela, La hora de la estrella.

El cuento Un ser llamado Regina, publicado por Ojoreja e ilustrado Rebeca Luciani, nos convida un texto poético y bello que, tal como anuncia su colofón, «aparece en Buenos Aires y en Santiago de Chile a fines de 2017, en memoria de Clarice, a cuarenta años de la hora de su estrella.»

Su obra la consagra como una de las escritoras más importantes del siglo XX. Sus textos poco ortodoxos dan cuenta de sus intensas sensaciones en los ambientes cotidianos, sus impresiones de la realidad, los trozos de su vida. Larga y bella como un gato egipcio, y misteriosa como una pantera, según como alguna vez la describieron, Clarice Lispector es una autora que nos acerca a lo más maravilloso de la literatura a quien, indiscutiblemente, vale la pena conocer.

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